Dolor de espalda

El dolor de espalda es un problema muy común y nos afectará a muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, no se trata de un problema grave y podría deberse simplemente a la distensión de un músculo o ligamento.

En la medida de lo posible, es mejor continuar con tus actividades diarias normales tan pronto como puedas y seguir activo.

Estar activo y hacer ejercicio no empeorará tu dolor de espalda, incluso si tiene un poco de dolor e incomodidad al principio. Mantenerte activo te ayudará a mejorar. También puede ayudar el uso de herramientas complementarias como el corrector de postura.

Esta guía es informativa. Si necesitas una opinión profesional para tu problema de espalda. Debes acudir a tu doctor de familia.

¿Cómo funciona tu espalda?

La columna vertebral es una de las partes más fuertes del cuerpo y nos da mucha flexibilidad.

Está formada por 24 huesos, conocidos como vértebras, uno encima del otro. Estos huesos tienen discos en el medio y muchos ligamentos y músculos fuertes a su alrededor como apoyo. También están los huesos del coxis en la parte inferior de la espalda, que están fusionados y no tienen discos en el medio.

A ambos lados de la columna, de arriba hacia abajo, hay muchas articulaciones pequeñas.

A medida que envejeces, las estructuras de la columna, como las articulaciones, los discos y los ligamentos, también envejecen. Las estructuras siguen siendo fuertes, pero es habitual que la espalda se ponga más rígida.

Causas de los dolores de espalda

A menudo, el dolor de espalda no tiene una causa simple, sino que puede deberse a uno o más de los siguientes:

  • Mala postura
  • Falta de ejercicio que resulta en rigidez de la columna vertebral y músculos débiles
  • Distensiones o esguinces musculares.

Además de las cosas enumeradas anteriormente, también hay afecciones específicas que están relacionadas con el dolor de espalda. Es importante recordar que el dolor intenso no significa necesariamente que haya un problema grave. Pero siempre es bueno que lo consultes con tu médico.

Algunas afecciones comunes:

Espondilosis

A medida que envejecemos, los huesos, los discos y los ligamentos de la columna vertebral pueden debilitarse naturalmente.

Esto nos sucede a todos hasta cierto punto como parte del proceso de envejecimiento, pero no tiene por qué ser un problema y no todos sentirán dolor por esto.

Mantener la columna flexible y los músculos alrededor de la columna y la pelvis fuertes reducirá el impacto de la espondilosis.

Ciática

El dolor de espalda a veces está relacionado con dolor en las piernas y puede haber entumecimiento u hormigueo. A esto se le llama ciática.

Esto se debe a que se presiona o se aprieta un nervio de la columna. Para la mayoría de las personas con ciática, el dolor en las piernas puede ser la peor parte y ocasionalmente pueden sentir poco o ningún dolor.

En la mayoría de los casos, la ciática es causada por un disco abultado que presiona el nervio. Los discos están diseñados para abultarse, de modo que podamos mover la columna con facilidad, pero a veces un abultamiento puede “atrapar” una raíz nerviosa y causar dolor que recorre toda la pierna y el pie.

La mayoría de las personas se recuperan con bastante rapidez, aunque en algunos casos puede llevar varios meses.

Comenzar a hacer ejercicio suave tan pronto como pueda será de gran ayuda con la ciática.

También es una muy buena idea consultar a un fisioterapeuta.

Estenosis espinal

A veces, el dolor de espalda está relacionado con el dolor en las piernas que comienza después de empezar a caminar durante unos minutos y luego tiende a mejorar muy rápidamente cuando se sienta. Esto se conoce como estenosis espinal.

Esto puede suceder desde el nacimiento o puede desarrollarse a medida que envejecemos.

Los problemas se producen cuando algo presiona el pequeño espacio en el medio de la columna, donde están los nervios.

Los síntomas suelen afectar a ambas piernas, pero una puede ser peor que la otra. El dolor suele mejorar cuando se sienta y descansa, y algunas personas sienten menos dolor si caminan un poco encorvadas. Al igual que la ciática, el principal problema suele ser el dolor de piernas más que el dolor de espalda.

¿Cuándo ver a un doctor?

La mayoría de los casos de dolor de espalda tienden a desaparecer sin necesidad de consultar a un médico.

Pero, debes consultar a tu médico si tu dolor:

  • Es realmente fuerte
  • Dura mucho tiempo
  • Te impide trabajar o hacer las cosas que disfrutas
  • Afecta tus actividades diarias
  • Empeora
  • Si el dolor, aunque no sea tan fuerte, no te deja tranquilo

También debe consultar a su médico si tiene algún cambio en la función sexual, por ejemplo, si no puedes lograr una erección.

Si te preocupa la causa de tu dolor de espalda, puede ser útil hablar abiertamente sobre cualquier preocupación con un profesional de la salud, ya que reducir el miedo puede ayudar a acelerar tu recuperación.

Diagnóstico

Tu médico de cabecera podrá evaluar tu dolor de espalda según tus síntomas.

La mayoría de los problemas se pueden diagnosticar después de un simple examen y es poco probable que se necesiten pruebas especiales.

Pruebas

Es posible que te hagan otras pruebas si:

Has tenido una lesión en la espalda, por ejemplo, una mala caída
Tu médico sospecha que puede haber una causa subyacente de Tu dolor
El dolor ha durado un tiempo inusualmente largo.

Ejercicios para el dolor de espalda

1. Rodillas al pecho

Acuéstate de espaldas, con las rodillas dobladas. Levante una rodilla y jálala suavemente hacia su pecho durante 5 segundos. Repita hasta 5 veces en cada lado.

2. Estiramiento de espalda

Acuéstate boca arriba, con las manos sobre la cabeza. Dobla las rodillas y gírelas lentamente hacia un lado, manteniendo los pies en el suelo. Mantén durante 10 segundos. Repita 3 veces en cada lado.

3. Inclinación pélvica

Acuéstate con las rodillas dobladas. Apriete los músculos de tu estómago aplanando tu espalda contra el piso. Mantén durante 5 segundos. Repite 5 veces.

4. Sentadilla profunda

Arrodíllate sobre una rodilla, el otro pie al frente. Mirando hacia adelante, levanta la rodilla de atrás. Mantenga durante 5 segundos. Repita 3 veces en cada lado.

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