¿Qué es la postura?

La postura es la posición en la que sostiene tu cuerpo mientras está de pie, sentado o acostado. Hay dos tipos de postura:

  • La dinámica. Es cómo te mantienes cuando te mueves, como cuando caminas, corres o te inclinas para recoger algo.
  • La estática. Es cómo te sostienes cuando no te estás moviendo, como cuando estás sentado, de pie o durmiendo.

¿Qué pasa si tengo una mala postura?

Una mala postura puede ser perjudicial para tu salud:

  • Desalinea tu sistema musculoesquelético
  • Desgasta tu columna vertebral, haciéndola más frágil y propensa a lesionarse
  • Causa dolor de cuello, hombros y espalda
  • Disminuye tu flexibilidad
  • Afecta la forma en que se mueven las articulaciones
  • Afecta tu equilibrio y aumenta tu riesgo de caídas
  • Hace que sea más difícil digerir tu comida
  • Hace que sea más difícil respirar

¿Qué podemos hacer para prevenir la mala postura?

Sé consciente de tu postura

Durante las actividades cotidianas, como mirar televisión, lavar platos o caminar

Mantente activo

Cualquier tipo de ejercicio puede ayudar a mejorar tu postura, pero ciertos tipos de ejercicios pueden ser especialmente útiles. Incluidos yoga, tai chi y otras clases que se enfocan en la conciencia corporal. También es una buena idea hacer ejercicios que fortalezcan tu núcleo.

Mantén un peso saludable

El peso adicional puede debilitar los músculos abdominales, causar problemas en la pelvis y la columna y contribuir al dolor lumbar. Todos estos pueden dañar tu postura.

Usa zapatos cómodos de tacón bajo

Los tacones altos, por ejemplo, pueden desequilibrarte y obligarte a caminar de manera diferente. Esto pone más tensión en tus músculos y daña la postura.

Superficies de trabajo a una altura cómoda

Asegúrate que las superficies de trabajo estén a una altura cómoda, ya sea que estés sentado frente a una computadora, preparando la cena o comiendo.

Postura de pie

¿Sabía que una postura inclinada hacia adelante puede contribuir a un mayor desgaste degenerativo del disco?

Para protegerte del desgaste del disco, es mejor utilizar una postura de pie adecuada.

Imagina una línea imaginaria desde la oreja hasta el hombro, la cadera y el tobillo. Con una postura perfecta, esta línea imaginaria se alinearía perfectamente con estas articulaciones.

La postura de pie adecuada también incluye mantener la cabeza erguida, mirar hacia adelante con los hombros hacia atrás y el pecho hacia afuera. Mantener esta postura proporciona un soporte de peso equitativo y bien distribuido en los discos espinales, lo que permite que los músculos de la espalda estén en una posición equilibrada y disminuya la tensión indebida en las pequeñas articulaciones.

Es importante que controles periódicamente cómo estás de pie. Inicialmente parecerá incómodo; sin embargo, se vuelve más fácil a medida que tus músculos se acostumbran a tu nueva postura.

Postura sentada

Reclinarse mucho en una silla estirará demasiado y fatigará los músculos. Esta postura puede provocar lesiones que resulten en dolor severo de cuello y espalda.

Cuando estés sentado, tus nalgas deben estar al final de la silla para mantener la espalda recta con una curva normal (lumbar) de la espalda baja. Mientras estás sentado, mira hacia adelante, manteniendo los hombros hacia atrás y la columna contra el respaldo de la silla.

Selecciona la altura de tu silla para que sus pies puedan apoyarse en el suelo. Si tu silla es demasiado alta, usa un taburete pequeño.

Es importante tomar descansos frecuentes de estar sentado. Incluso mantener una postura sentada adecuada puede eventualmente ser difícil para las estructuras espinales.

Levantarse y estirarse periódicamente ayudará a evitar que la tensión suba en los músculos de la columna.

Postura acostada

La postura correcta para estar acostado varía mucho más que las posturas sentado y de pie.

Si descansas de costado, una almohada colocada entre las rodillas disminuirá la tensión en la zona lumbar.

También es importante apoyar la curva espinal natural de tu cuello. Una buena regla general es encontrar una posición cómoda.

Si estás acostado en una posición que provoca una tensión innecesaria en los músculos y las articulaciones, tendrás dificultad para dormir y, por lo general, te despertarás rígido o dolorido.

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